Aventura en Yaxchilán!

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El poderoso embrujo que las ruinas de Yaxchilán ejercen sobre todos los viajeros no se debe únicamente a su belleza: para llegar a ellas es necesario viajar casi hasta la frontera entre México y Guatemala, delimitada por el río Usumacinta, y navegar durante casi una hora entre la selva.

La sensación, mientras navegas entre reptiles, monos, árboles inmensos y ese verde mágico que solo en esta zona del planeta consigues ver, es excitante. Toda esta parte de México, el estado de Chiapas, lo es. Y en gran parte la sensación de aventura se debe a lo desconocida que nos resulta: apenas tenemos referencias sobre ella, solo imágenes de violencia, inseguridad…. y nada más lejos de la realidad. Chiapas es un estado bellísimo, en el que pasamos una semana inolvidable, sorprendidos por la amabilidad de sus habitantes y su increíble riqueza natural y cultural.

Yaxchilán no suele aparecer en los paquetes de oferta de viajes a México. Pero una vez en México es recomendable contratar a una agencia local para que nos organicen la visita, que es obligada dada la belleza del enclave. Solo se puede llegar en barca, y una vez bajas de ella caminas por un sendero pegado al río hasta llegar a la imponente ciudad de las piedras verdes, Yaxchilán. La ventaja de contar con guías locales, herederos de los mayas que viven en las aldeas de la zona, es que te vas empapando a través de sus palabras de su cultura: convierten el camino a Yaxchilán en algo enormemente especial.

Nuestro destino, Yaxchilán, fue una ciudad relevante durante el periodo clásico maya, y sus habitantes dominaron la ribera del río Usumacinta. De ciudad-estado pasó a convertirse en capital regional, y hasta comienzos del siglo IX mantuvo su hegemonía. Las ruinas fueron documentadas en el siglo XIX: los exploradores Alfred Maudslay y Désiré Charnay llegaron a ellas en 1882, aunque no estaban perdidas, pues los nativos las visitaban. Pero dada la dificultad para acceder a ellas desde otros puntos de México son quizá de las menos conocidas.

Es un paraje lleno de magia, en el que los ecos del pasado parecen convertirse en voces, y donde te sientes muy pequeño al verte frente a frente con lo que fue el poderoso imperio maya. Como llegar hasta aquí es complicado, para que el desplazamiento no se os haga tan pesado os recomendamos pasar la noche en la impresionante Selva de Lacandón en un eco lodge, como TopChe , desde donde puedes además organizar otras actividades por la zona.

2014-09-02 11.03.07

 

 

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